José Pedro Torrealba en CaballoyRodeo en Vivo: "Pablo Pino y Martín Durán son unos jinetazos"

Laurencio y Ramoncito no llegaban como favoritos, pero su rendimiento impecable en la Medialuna Monumental “Gonzalo Vial Vial” terminó por consagrarlos como los nuevos Campeones de Chile, siendo montados por Pablo Pino y Martín Durán.
Detrás de ese logro hay una historia larga, que se remonta a décadas de crianza. José Pedro Torrealba, su criador, inició su camino en los años 70, aunque el actual Criadero Risco Liso nació recién entre 2008 y 2009, tras una decisión familiar de independizar su línea de trabajo.
Torrealba, en diálogo con Raza Chilena, no habla de fórmulas mágicas, sino de una idea más simple sobre la crianza: Genética, trabajo constante y conocer a cada ejemplar.
Ese enfoque se vio reflejado en la Serie de Campeones del 77° Campeonato Nacional, donde la collera alcanzó 43 puntos buenos para quedarse con el triunfo para el Criadero Risco Liso. Su recorrido parcial de 12 en el primer animal; ocho en el segundo; 11 en el tercero; y 12 en el cuarto, evidenció una actuación sólida y con escaso margen de error.
En cuanto a las sangres de estos ejemplares, ambos son hijos de Jaranero (Anduve Farriando en Estay Celosa) en la yegua Compresa (Camarero en la Carbonera). Torrealba confesó que esta línea tiene una gran historia por detrás.
Todo comenzó luego de que Lucho Sepúlveda le regalara una monta del Reservado a su padre, de la cual nació la Estay Celosa: "Esa yegua también fue bastante servicial, me dio cuatro crías, y en una oportunidad hablé con Pedro Santa María para que me prestara un potro y él me ofreció el Recuerdo".
Sin embargo, Torrealba optó por un hijo de Satanás: "Era un caballo nuevo, todavía no se había visto y de ahí nació Jaranero, que es el padre de los caballos campeones".
El criador indicó que el Jaranero fue "bastante dócil al principio". Sin embargo, como es propio de las crías de Satanás, con los años se fue poniendo diablo: "Después empezó a morder el toro y a pelear con los compañeros, así que lo tuve que castrar".
Esa experiencia marcó decisiones posteriores. Respecto a Laurencio y Ramoncito, señaló: "Eran de un genio tremendo, y los trabajé ya de caballos".
Un punto clave en la historia de estos campeones es que, incluso, estuvieron cerca de no seguir en competencia. Después de darle vueltas al tema, tomó una decisión para esta collera, la cual contaba con requisito y nueve puntos: "Vamos a vender todo lo que teníamos corriendo y me voy a quedar con lo puro nuevo que no ha salido a correr", le dijo a su hijo José Pedro.
Sin embargo, una llamada cambió el rumbo de esta dupla. De pronto surgió la posibilidad de que Pablo Pino los probara, pese a que quedaban pocas fechas y los caballos no estaban en su mejor condición.
Comentó que los mandó con dudas de si le iban a servir a Pino. Pero a medida de que los fue corriendo, los fue afirmando y terminó sacándoles el rendimiento necesario para los resultados obtenidos.
Pero más allá de la genética y las decisiones tempranas, el trabajo diario fue determinante en la formación de ambos ejemplares.
Torrealba explicó que su sistema se basa en la constancia y en privilegiar la técnica por sobre otros factores: "Es un hábito de todos los días de la vida... No es algo que se enseñe entre los tres y cinco años y después se deje estar".
Ese enfoque también se refleja en el conocimiento individual de cada caballo y en cómo se trabajaron por separado. Durante el proceso, Torrealba se encargó principalmente de Ramoncito, mientras que su hijo asumió el trabajo de Laurencio, afinando cada ejemplar según sus características.
"Hay caballos que son más dóciles y otros menos. Por ejemplo, Laurencio tiene una muy buena colocación de la cabeza, pero Ramoncito es levantado y hay que andar todo el día tomándole la boquita y bajándolo".
Otro de los aspectos que marcó diferencias fue el manejo físico. Según explicó el criador, estos caballos no funcionan bien con sobrepeso debido a su línea de sangre.
“El Jaranero y estos caballos se engordan un poco y se ponen mañosos, se empiezan a despegar del toro”, señaló.
Por lo mismo, entregó una recomendación clave durante el Campeonato Nacional, que fue ajustar su alimentación: "Mi consejo fue que les dé su desayuno y después su comida de la noche, pero no los tuviera comiendo todo el día".
El resultado fue pequeño, pero evidente: "El caballo dejó de pelear", aseguró, dejando claro cómo los pequeños detalles pueden influir directamente en el rendimiento de cada ejemplar.
Pese a todo, el criador insiste en que nunca los consideró caballos fuera de lo común, por lo que el trabajo diario y el talento de los corredores marcaron el camino para ser los actuales Campeones de Chile..
Sobre Pablo Pino y Martín Duran comentó que: "Los jinetes son extraordinarios, son unos jinetazos y ellos los corrieron siempre así y aprovecharon todas las atajadas que tenían adentro los caballos".
"Ellos son muy buenos jinetes, muy muy buenos jinetes y no les costó nada adaptarse a los caballos… Fue un gran mérito de ellos y si estos son caballitos nomás, no son de otro planeta", agregó Torrealba, quien recordó que Pablo Pino y Martín Durán corrieron sólo tres rodeos en estos ejemplares antes del Clasificatorio Norte, obteniendo buenos resultados.
"Cuando vi el rendimiento que le habían sacado a los caballos, me dió esperanza que los completaran. Cuando los completaron, tenía fe de que en los clasificatorios iban a andar bien. Cuando clasificaron creí que por como estaban, debían llegar a la final y cuando premiaron lo único que le pedía a Dios es que entraran al cuarto animal".
Torrealba también compartió lo que pasaba por su mente durante el Champion, donde siguió cada carrera con atención y con fe de que los jinetes podían salir adelante.
"Fui pensando toro a toro, que les tocara un toro bueno, porque sabía que si salía uno complicado los podía dejar fuera. Entonces dije: ojalá que no tengan la mala suerte, que tengan la suerte de ir a la par con todos, porque a la par con todos ellos son capaces de andar en la pelea".
Contando un poco sobre el futuro del Criadero Risco Liso, Torrealba explicó que el plan es: "Sacar dos yeguas del Jaranero, una propia hermana de los caballos y la otra en luna hija del Clandestino".
"Los otros son una yegua que está empezando a topear y un caballo que está saliendo de la amansa, son todos hijos de la misma Compresa", finalizó.
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