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Caballo y Rodeo
Portal oficial de la Federación Criadores de Caballos Raza Chilena y la Federación del Rodeo Chileno

Opinión de Alberto Cardemil Herrera

Opinión de Alberto Cardemil Herrera
Del Criadero Santa Elba.
Autor:

Por Alberto Cardemil Herrera

Criadero Santa Elba

CONSIDERACIONES  SOBRE EL NOMBRE DE LA ASOCIACION,  APERTURA INFORMADA DE LOS REGISTROS GENEALOGICOS Y SUGERENCIA PARA RESOLVER DICHOS TEMAS

1.-  Propósito y sumario. Me mueve a escribir estas líneas un cariño permanente por  nuestro caballo, mi interés por los hechos de la historia de Chile, un nacionalismo de ley, y el recuerdo de mi padre, con quien conversé muchas veces este asunto.

Estoy convencido que todos los argumentos lógicos, históricos, éticos y prácticos de fomento y comercio, están a favor  del complemento del nombre de la Asociación y de la apertura informada de sus registros. Y los doy sin descalificar ni aconsejar a nadie con argumentos agresivos.

Concluyo con una sugerencia o petición para resolver con acierto estos delicados, sensibles, complejos y trascendentes temas.

2.- Significado y origen de la palabra "criollo". Según en diccionario la palabra "criollo" se aplica a lo que es característico de la cultura y tradición de un país hispanoamericano.   Por tanto se llama "criolla" toda costumbre o cosa propia de los países hispanoamericanos.

En el cono sur, incluyendo Río Grande del sur el término comenzó aplicándose a los europeos nacidos en el continente americano y a sus descendientes "criados" aquí. Por evolución acabó designando a todo lo vernáculo, lo distintivamente nacional y propio del país.

Los viejos y admirables fundadores de nuestra raza caballar (Don Raimundo Valdés, Don Federico Errázuriz y los criadores de 1880 y Don Miguel Letelier, Don Francisco Antonio Encina, Don Diego Vial, Don Alberto Correa y Don Benjamín García Huidobro, y los criadores de 1910), fueron precisamente "criollistas", que en alas del orgullo patriótico despertado por la Guerra del Pacífico y el Centenario de la Independencia, se abocaron al rescate del caballo colonial, propio del país, que después de su auge en las primeras décadas del siglo XIX, estaba al borde de la extinción por el abandono y el mestizaje.

3.- Sinónimos del concepto "caballo chileno". En los documentos oficiales de la SNA, del período 1880-1915, institución a la que se debe el Registro Genealógico, el concepto caballo, caballar o animal de silla chileno, está entendido como sinónimo de las siguientes expresiones oficiales: "nuestro caballo"; "raza indígena"; "de pura sangre del país"; "de raza del país"; "del país"; "de raza chilena"; "netamente chileno"; "de pura raza del país"; "de pura raza chilena"; "chilenos llamados criollos"; "producto criollo"; "nacional" y "nativo del país". (El Caballo Chileno. Uldaricio Prado. Imprenta Esmeralda. Páginas 381 a 603).

4.- Palabra de los maestros. Don Uldaricio Prado (ob.cit. pág. 416), "con este acuerdo de la SNA de 23 de Junio de 1890, se condenaba nuevamente al caballo chileno al olvido y abandono, porque negaba al caballo criollo en su conjunto el que pudiera merecer el nombre de raza del país". El mismo Don Uldaricio Prado (ob.cit. pág. 421). "Como se vé los exponentes interesados en luchar en buena lid con productos criollos, no encontraban facilidad en sus justas peticiones". El mismo Don Uldaricio Prado (ob.cit. pág. 495). "A este respecto no tenemos más que transcribir algunos razonamientos aducidos sobre este asunto por el profesor argentino Don Desiderio Davel, con el título "El Caballo Criollo", trabajo que desde el principio hasta el fin parece especialmente escrito también para nosotros".

Don Francisco Antonio Encina, ("Las Diversas Familias Caballares que han Concurrido a la Formación del Caballo Chileno Moderno". Pág. 54). "Don Diego Vial Guzmán se propuso dar distinción a la primitiva raza criolla que solo la tenía accidentalmente en uno que otro ejemplar seleccionado como Bayo León y Angamos, afinando la cabeza, el cuello y la piel". El mismo Francisco Antonio Encina (ob.cit. pág. 66). "Africano ha sido tildado mestizo, por el mero hecho de haber nacido en un momento en que la antigua raza criolla de El Principal, relegada a segundo término por el entusiasmo que despertó el caballo de tiro ligero, estaba en completo abandono". El mismo Don Francisco Antonio Encina (ob.cit. pág.92). "El Caldeado fue el más célebre de las cabezas de familia de las estirpes cuevazas y el reproductor de la raza criolla que alcanzará mayor reputación en los tiempos de auge de la raza caballar chilena".

Don Miguel Letelier, (Cien Años de Crianza y Cuidado del Caballo Chileno. Revista de la Asociación de Criadores de Caballares. 1954. pág. 47). "Los primeros tres lustros de éste siglo fueron para la raza criolla chilena, la época de éste (siglo XX) la época de su renovación y afianzamiento". El mismo Don Miguel Letelier. Primer Tomo del Stud Book de la Raza Chilena. La Ilustración. 1937. Pág 11. "Es también (la labor de formación y desarrollo del registro) la primera ejecutada en Sudamérica, repetida años después, con las mismas finalidades y por las mismas causas para el caballo criollo argentino".

Don Alberto Araya Gómez, (El Caballo Chileno en el Siglo XX. Amenazar 1989. Páginas 6, 9, 179, 15). "El caballo chileno criollo, impropiamente llamado raza chilena, científicamente y zootecnicamente puede calificarse como una variedad de la variedad andaluza de la raza africana" (para Letelier de la raza asiática y para Prado, una variedad del caballo español de la conquista".

Don Eduardo Porte, (Cría, Doma y Arreglo del Caballo a la Chilena. Ed. Universitaria. 1989. Pág.11). "Es reconocida tanto nacional como  internacionalmente, la habilidad de los chilenos para adiestrar caballos a la usanza criolla".

5.- Primera conclusión. Desde el punto de vista etimológico, así como de uso, origen y significado lógico de las palabras, como desde el punto de vista histórico y del análisis riguroso de los conceptos en la letra y el espíritu por los viejos fundadores y maestros de la formación de nuestro caballo, chileno y criollo significan exactamente lo mismo. A lo más y sin variar esa afirmación puede decirse que lo criollo es más general, lo chileno más específico, y bajando un peldaño más uno recuerda que la gente acampada antigua decía que era "criolla" de tal o cual fundo.

En consecuencia puede el nombre de nuestra Asociación se enriquecerá, sin desnaturalizarse ni degenerarse si se le incorpora la expresión criollo, aún cuando sea una especie de redundancia. A mi juicio el mejor y más completo nombre es Asociación de Criadores de Caballos Criollos Chilenos.

6.- El Registro Chileno y los registros de los países de la FICC. Contra soberbia, humildad. Estamos orgullosos y con razón de que nuestro país fue el primero en América que abrió, en 1893, su registro reglamentado de reproductores de raza chilena o del país. De ella deriva la consideración actual de nuestro caballo como un auténtico patrimonio nacional, que no podemos dilapidar y el que estamos obligados a mejorar y proyectar.

Pero el orgullo de buena ley requiere siempre una dosis de humildad para entender que los chilenos no vivimos solos en el mundo, que el caballo sudamericano tiene un origen común en la conquista y la colonia, que los problemas con el mestizaje y el abandono de los caballos nacionales sudamericanos fueron comunes y que los "criollistas" del cono sur han reaccionado en la misma dirección nuestra haciendo las cosas bien, y no pocas mejor que nosotros.

Don Miguel Letelier y Don Alberto Araya nos cuentan de las serias dificultades que enfrentaron los criollistas chileneros después de 1893. Al año 1990 había solo 200 inscritos en el registro, porque cada hacienda de Aconcagua, Santiago, Caupolicán, Colchagua, Maule o Bío Bío, creía tener mejores sangres y más prolijos registros y se negaba a mezclarlos, por un espíritu "lugareño".

Es más en 1894 se abrió un registro paralelo de caballos de tiro, que incluía chilenos. Para mayor complicación entre 1890 y 1915 la fiebre del mestizaje con razas extranjeras de tiro liviano y pesado se desata con fuerza aniquiladora. Basta leer el trabajo de Don Francisco Antonio Encina para ponerse bastante colorado sobre las sospechas de mestizaje que recaían sobre caballos históricos o las yeguas que se les presentaron.

Entonces, la regularización de nuestros definitiva de nuestros registros se inicia recién en 1911 (Sección de Fomento de la SNA), y la elaboración de un solo registro en 1912. El registro que podemos considerar moderno, se cierra solamente en 1935, se publica en 1937 y su inspección se establece en 1938. Coetáneamente o poco antes o después de los del resto de los países del cono sur.

Como lo dicen expresamente nuestros fundadores, los aficionados de los países sudamericanos fuimos "cruzados" de una misma causa, y siempre mantuvimos  una relación estrecha. Pensemos por favor que la asociación chilena de criadores es de 1948, muchos años después de la argentina de 1923, de la brasileña de 1932 y de la uruguaya de 1941. Ya en año 1920, antes de que existiera asociación, Don Juan de Dios Rodríguez Correa fue jurado único en Palermo, en 1938 lo fue Don José Bessa. Después lo han sido y hasta ayer, en Buenos Aires, Montevideo y Porto Alegre, Don Ernesto Cuevas, Don José Tagle, Don Alberto Araya, Don Alber Montt y Don Eduardo Porte, recibiendo también nosotros la visita e influencia de maestros criollistas sudamericanos.

La integración a la FICC, no es reciente, data nada menos que de 1943. Todos los acuerdos y resoluciones de la FICC se han publicado en la revista oficial de nuestra Asociación y la Federación que la sucedió,  incluido el Standard de la Raza Criolla de 1950, (que acepta las variaciones nacionales que indica y fueron incorporadas en el standard actual de la raza chilena).

Nadie puede negar que a partir de estas experiencias comunes en los países vecinos y congéneres, especialmente en Rio Grande Do Sul, ha habido esfuerzos notables y efectivos de mejora del caballo criollo y en este esfuerzo hemos andado codo con codo, beneficiándolos y beneficiándonos.

7.- Segunda conclusión. La pertenencia chilena a la FICC es de larga data histórica, es pública, ininterrumpida, notoria y aceptada; y sus acuerdos obligan, claramente, desde un punto de vista ético, de equidad y de justicia y de caballerosidad, a todos los Presidentes y Directores desde la creación de la Asociación de Criadores, y su sucesora la Federación de Asociaciones, sin excepción, porque los acuerdos se adoptan para cumplirlos, y los compromisos se aceptan para hacerlos efectivos, a fuer de huasos y criadores chilenos, debemos tener a honor concretarlos sin dar más largas.

8.- Las cuestiones comerciales y de fomento involucradas en la apertura de los registros chilenos a los países de la FICC. La exportación de caballos chilenos al resto del continente, rubro no tradicional en la actividad agropecuaria a partir de 1972, tiene sus orígenes en exportaciones a Argentina en  1938, 1959 y 1968, y en 1963 a Brasil.

Todos somos testigos del auge exportador posterior y hasta los años recientes; de los altos precios pagados por nuestros mejores potros y yeguas, y del hecho indudable que la totalidad de esos productos exportados han ingresado a los registros de criollos brasileños, argentinos y uruguayos, ¿Con qué cara podemos seguir negándolos a que hijos de esos mismos reproductores, muchas veces en yeguas chilenas puras, puedan ingresar al nuestro, si alguien quiere importarlos por razones comerciales o aún de amistad?

Es indudable que desde el punto de vista del fomento equino, nuestros potros y yeguas son considerados en el exterior como "raceadores" y nosotros nos hemos beneficiado de pureza de raza que rescataron, preservaron y proyectaron los viejos, usándolo para mejorar nuestras crianzas teniendo en cuenta lo que el mercado nos pide y se puede vender mejor. Hay un viejo refrán español aplicable al caso, que algunos preferirían olvidar  "si quieres saber cuanto valen tus potros, véndelos y te compras otros".

Pienso que el nacionalismo auténtico y válido es exactamente aprovechar el patrimonio nacional para mejorarlo, usar las ventajas comparativas que el país tiene para hacerlo mas fuerte, expandir con orgullo lo nacional hacia  el exterior. En definitiva un nacionalismo para agrandarse, no achicarse, evitando la tentación de quedarse mirando pasivamente la herencia que nos tocó. En definitiva aplicar la parábola de los talentos y multiplicar el capital que la historia nos legó.

Lo anterior se cumple abriendo los registros con constancia clara y rigurosa como ahora es técnicamente posible, del "pedigree" exacto del caballo de que se trata. Si los productos se inscriben con una constancia evidente de su procedencia y genealogía (puede ser una "banderita", con el color nacional) nadie puede llamarse a engaño. Si a mi no me gusta la sangre brasileña o argentina o uruguaya o determinada familia de esos países, no la mezclaré con la de mis caballos. Si alguien la mezcla, y gana en el rodeo o en los juegos ecuestres, trataré de mejorar mis caballos para que estos compitan con más éxito.

El estado del arte actual, es que los criollos brasileños, argentinos y uruguayos del 2011, equivalen a las familias aculeguanas, principalitas o quilamutanas de 1893, y que la decisión sobre su mezcla solo la puede tomar libremente cada criador con toda la información abierta y disponible, maravilla tecnológica con la que no podían contar los viejos.

Afirmar un espíritu "lugareño", similar al que Don Miguel Letelier denunciaba cuando trataba de organizar un registro único, es ir contra la corriente mundial y nos dejará sumido en algo parecido al ridículo, como en el que quedaron los criaderos "lugareños" de 1893. La producción de caballos puros chilenos tiene un mercado, que como en todos los rubros,  es mínimo. Tenemos que producir caballos sin desnaturalizarlos, para mercados más amplios, y tenemos en ello una enorme ventaja comparativa, "raceadora", que hay que aprovechar. quedar fuera de la FICC, retirado o expulsado de la FICC es un absurdo que equivaldría par nuestro sistema económico quedar fuera de OCDE, o para nuestro sistema político quedar fuera de la OEA, y produciría un perjuicio tremendo en una actividad en que hemos puesto el alma, cual es la producción de buenos caballos.

9.- Tercera conclusión.  Hay que abrir los registros a los países de la FICC en forma reglamentada, con una "constancia" fidedigna de su lugar de origen, genealogía y pedrigree completos. Ello permitirá que cada criador tome decisiones racionales, conscientes y meditadas, además de ayudar al fomento de la raza chilena, por la vía de su aprovechamiento como "raceadora" sudamericana y la sana competencia deportiva dentro y fuera del país.

10.- Sugerencia y petición. He tenido una vida política larga y he aprendido que en materias complejas, sensibles y trascendentes como las que nos ocupa, no es bueno resolver al calor de las pasiones y las campañas de opinión, que hacen muy fáciles los "slogans". Tampoco es útil ganar o perder los temas trascendentes por mayoría o minorías mínimas, sino por consensos poderosos.

Me permito sugerirles y pedirles con toda humildad que en esta materia se obre con toda la información disponible, con un debate tranquilo e ilustrado, sobre la base de planteamientos por escritos que son más argumentados, serenos y facilitadores del debate elevado y la mejor decisión.

Por lo anterior pienso que sería conveniente postergar la decisión sobre el nombre y apertura de los registros para más adelante, dando un tiempo para las presentaciones de documentos en pro y en contra.

Estoy seguro que Don Ramo, que era muy tradicionalista y por eso mismo progresista habría estado en esta línea y con argumentos parecidos que habría condensado en un refrán muy suyo: "Hay que ayudar la honradez con la inteligencia". 

ALBERTO CARDEMIL HERRERA

                                                                       Criadero Santa Elba

                                                                                                                 

Curicó, 29 de Junio de 2011.-

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