Horacio Vilches: Su mundo son los caballos
Por Miguel Angel Moya
Horacio Vilches es una figura emblemática del criadero Agua de los Campos y Maquena. Un hombre afable, sencillo, querendón de sus amigos y muy compenetrado con su trabajo y con los caballos.
Y como parte del criadero, está muy contento por el triunfo alcanzado por los hermanos Hernández en Malulo y Estruendo.
"Como no voy a estar feliz, siendo que también hemos estado en esos lomitos cuando nuevos".
Y se pone a contar la historia de ambos potros: "El Malulo y el Estruendo son caballos que se crían casi más aquí y se llevan a San Lorenzo cuando tienen dos a tres años. Se amansan y se bajan acá atrás nuevamente. Ahí comienzo a trabajarlos. A ambos yo los ví nacer y cuando el Malulo llegó a mis manos, nadie creía que lo íbamos a sacar para las exposiciones, ni don Ítalo. Yo le dije: le doy una sorpresa. Saquemos este caballo a las exposiciones. No, me dijo, no es el caballo preciso. Pero yo le insistí y se compuso tanto que tuvo muy buen nivel de competencia en las exposiciones".
Agrega que sacaron al Malulo y siguieron funcionando bien con él. "Fue un gran caballo y después se dedicó a trabajarlo para la vaca. Incluso yo tuve hasta un golpe en San Lorenzo en él. Me caí porque es muy bueno. Oiga, venía un toro para la mano de atrás; era como de 400 kilos, un Hereford. Lo tomo, lo llevo y lo puso allá arriba (señalando una quincha imaginaria). Como era un manco liviano, se vino de espaldas para atrás conmigo. Me accidentó, me jodió un tobillo".
Luego el Malulo pasó a otras manos (las de José Luis Meier y Marcelo Rivas), que, según don Horacio, lo dejaron madurar más y lo sacaron a correr.
"El Estruendo no, porque ese es un caballo excepcional; siempre ha sido mi caballo preferido. A todos le había dicho que era el que iba a representar al Canteado. Es un hijo del Esperando y la Guinda y propio hermano del Canteado, Campeón de Chile".
Alaba a ambos productos, señalando que son caballos excepcionales, tremendos y hablando de su arreglo, señala que el carácter del Malulo es un poquito más alterado que el del Estruendo.
"El Estruendo fue un caballo más pacífico, más completo, más vaquero. Al otro había que soportarlo bastante y dejarlo que madurara porque tenía unas energías tremendas. Por el lado del Bellaco puede haberle venido algo de eso, pero ahora con la tranquilidad que alcanzó al madurar, están parejos".
Añade que a ambos los tuvo trabajando durante dos años, entre terminar de amansarlos, porque los amansan en San Lorenzo.
"Porque vienen camineros nomás. Entonces de ahí hay que empezar a soltarlos y a trabajarlos en el toro de a poco, hasta que vayan madurando. Porque yo siempre los paso por el toro todos los fines de semana. Los días viernes y sábado y el sábado después de 12 se sueltan todos. No queda ningún caballo aquí".
Enfatiza que el Estruendo aprendió primero que el Malulo, y que su carácter más pacífico permitió que se le grabaran mejor las cosas.
"Es un caballo de patrón, Usted salía en él caminando para el campo, era como si anduviera en un caballo tranquilito, ágil".
Recordando como fue el arreglo de ambos, manifestó que partieron con guatana, luego vino el riendero.
"Y Meier y Rivas se lo llevaron de riendero para seguir preparándolos. De acá salieron enfrenaditos, con una frenecita livianita que se les coloca aquí para empezar a enfrenarlos".
Añade que tenían tres años cuando los tomó y de 3 a 4 se amansan y que a los cinco parten a otras manos en San Lorenzo.
Una tarde emocionante
Por esa gran cercanía con ambos ejemplares, le consultamos cómo vivió esa tarde del domingo 2 de abril.
"Puchas, no sé como expresarme, porque tuve un alegrón muy grande. Estaba en mi casa y me puse unos guaracazos por supuesto también. Estaba sentado en el living y el Estruendo me gustó cuando le pegó el sello al Champion de Chile. En la última atajada de adelante puso al toro ahí arriba, así que venga otro trago. De manera que me acosté contentito".
Y riendo cuenta que mirándolos por la televisión, también le gritaba a los Hernández: "Medios ni que grititos que pegaba en la casa. Pero sin darle instrucciones, sino que decirles Viva, Buena la atajada, buena viejos de mierda".
Y antes de que los hermanos Hernández se fueran a Rancagua, dice que no les dio ningún consejo para correr ambos potros, "porque ellos son personas que saben adaptarse a los caballos, que los conocen, los estudian y después le van pidiendo. Porque al caballo hay que estudiarlo primero; cómo está, qué es lo que pasa. Entonces ambos se adaptan: el jinete y el caballo. Tiene que producirse esa adaptación".
Al preguntarle si pensaba que Malulo y Estruendo ganaran el Campeonato con record, indica que no tanto en puntaje, "pero cuando yo me vine de Rancagua ese viernes después que premiaron, al despedirme les dije: esta es mi pareja favorita".
Y volviendo a esa tarde dominical, nos dice: "con qué emoción y orgullo gritaba en mi casa porque los ganadores fueron mis caballos favoritos y el Estruendo, que es mi favorito".
Y sitió como suyo el triunfo, afirmando que tenía el orgullo más grande de haber montado también esos caballos. Me tocó la suerte de montarlos a ambos. Hay un solo caballo que no he andado, todos los demás sí. El Gueñe lo trabajó Juanito Segura".
También apunta que aquello de caballo bonito no ataja, quedó atrás. "Aquí en el criadero han atajado varios caballos bonitos. Tiene a la Juerga, que es bonita; tiene al Malulo, que es muy bonito; la Tiraparriba es una yegua bonita y buena. Yo creo que es cosa de comprenderse con los caballos nomás". Y agrega que hay caballos para rato en el criadero y que otros vienen de atrás.
En cuanto a la clave del éxito de esta collera, precisa que se esperaron mucho. "Entonces ahí está la seguridad que el caballo maduró y se afirmó. Y les tocó la fortuna también de tocarles toros buenos".
Y estima que la principal virtud de ambos ejemplares para sobresalir del resto está en el carácter.
"Hay un carácter de los caballos que uno los comprende al tiro. Este es bueno, este es regular y este otro es de tercera. Pero a mí siempre me gustaron esos caballos, especialmente el Estruendo; tiene un carácter que no lo he visto en cualquier otro. También se puede apreciar eso en el Saublazo, que es propio hermano del Estruendo y que va a ser un crack".
Aunque dice que no tuvo participación en la formación del Malulo y el Estruendo como collera, si se alegró cuando lo supo y que había que echarle para adelante.
Horacio Vilches es un hombre que tiene buen ojo para los caballos: Malulo y Estruendo pueden dar fe de ello. Además, tiene crías propias de ambos ejemplares.
"Claro, y tengo unas crías del Curantiado, un propio hermano del Estruendo, que se vendió ahora para Brasil. El Curantiado sí que era bueno, excepcional; una boca tremenda, igual que el Estruendo".
De los nuevos ejemplares del criadero que se están trabajando, todavía no se atreve a designar alguno como gran carta.
"Es relativo, porque aquí no tengo la misma potencia de los otros potros. No están todavía. Podría ser un manco negro, el Gato e Campo, pero le falta un año o dos más. Hay que esperarlo, hacerle buena base. En eso estamos, entrenándolo de a poco. Recién tiene cuatro años".
Sobre el futuro que ve para el Malulo y el Estruendo, aparte de ser buenos reproductores, dice que hay que esperar el resultados de sus crías. "Si van a heredar algo de sus padres. Pero por supuesto que van a tener que heredar. Porque se sabe que de una buena madre y un buen padre eso se espera".
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