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Diamante y Caliboro, los caballos chilenos del general Baquedano

Autor: Rodrigo Crooker Sáez
Hicimos un poco de historia sobre estos nobles ejemplares.

El presidente (s)  de la Federación Criadores de Caballos Raza Chilena, Marco Antonio  Barbosa, nos realizó una exposición detallada acerca del origen de los caballos más conocidos del general Manuel Baquedano, quien se encuentra en el primer plano de la contingencia luego que fuera removida su estatua de la plaza con su nombre, para reparaciones.

De acuerdo a lo que nos contó en diálogo con CaballoyRodeo.cl, existen antecedentes que apuntan a que Diamante y Caliboro, dos de sus más fieles corceles, fueron de raza chilena.

"El general Baquedano llevó dos caballos a su campaña, uno se llamaba Diamante, que era un potro negro patas blancas, con una estrella blanca en la frente y el hocico blanco también. Un caballo no cien por ciento… mil por ciento chileno", sostuvo el dirigente de los criadores.

"El otro caballo que tenía era el Caliboro, que en mapudungún significa hueso fresco y además hay un río que se llama Caliboro en la zona cercana a Linares", especificó.

Al profundizar en relación a estos ejemplares, Barbosa puntualizó que "el Diamante era el caballo favorito de él, un caballo cien por ciento chileno, muy bonito, un caballo negro de patas y hocico blanco".

"Era de alrededor 1,43 metros de alzada, según la información que tengo, y era un caballo de lujo, podríamos llamarlo así. Era un caballo en el que dirigía batallas y protocolar. Tenemos la suerte de contar con imágenes del caballo Diamante en una pintura de la Batalla de Chorrillos, , donde también fue gravitante el ahijado de él, mi bisabuelo Orozimbo Barbosa", continuó.

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"El cuadro se llama la Carga de Granaderos de la Batalla de Chorrilos, que pintó un italiano de nombre Juan Mochi. En ese cuadro podemos ver que tiene el caballo cuatro riendas, a la usanza de los militares, y el general Baquedano usaba freno chileno de pontezuelo, el que se puede ver en la fotografía montado en el Caliboro".

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"Otra cosa importante es que investigaciones que he hecho, más el aporte de varios otros criadores que son aficionados como yo a la historia, como en este caso Alberto Cardemil, con quien lo conversamos, llegamos a la conclusión que el caballo tiene que haber sido de la crianza del general Baquedano", relató Barbosa.

"Por varias cosas, porque en esa época, tal como hoy en día, los criadores eran muy orgullosos de sus propios caballos, es así como del regimiento de Cuncumén y de Melipilla llevaron caballos todos criados por sus comandantes, así que creo que el general Baquedano llevó caballos de su crianza. En este caso, el Diamante, pensamos que sí es de su crianza, por varios antecedentes. Uno de ellos es que el general Baquedano se encontraba en ese momento en su Hacienda Santa Teresa, en la zona de Laja, hoy comuna de Ñiquén, bastante cercano a la hacienda Las Canteras de Bernando O'Higgins, quien fue anteriormente un gran criador”, indicó.

"Sabemos de esto porque hay una correspondencia donde a él lo llaman para incorporarse a la guerra y él contesta que se encuentra en faenas agrícolas de cosecha en su campo. Entonces, sabemos que al momento del llamado él estaba en su fundo y se lleva, entonces, supuestamente el Diamante, que hemos concluido que sí pudo ser criado por él, no asi el caballo Caliboro", argumentó.

En relación a Caliboro, Barbosa nos reseña que "era un tordillo moro y de dónde tenemos información de este caballo: Primero que todo, las características del caballo en una crónica de Nicanor Molinare, que está incluida en el libro de don Uldaricio Prado, él lo describe como 'un tordillo moro, gran caballo de silla y así mismo de Baquedano fue. Caliboro altivo, bonito por ser duro de rienda, bravo y atrevido como pocos, más que una vez se cargó al freno llevando a su dueño sobre sí'".

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"Esa era una característica que aparentemente puede ser negativa a los ojos de hoy, que el caballo fuera duro de boca, donde decía que el general Baquedano prefería al tordillo Caliboro, porque era más firme de boca, lo que lo hacía mejor en la batalla misma. Probablemente ellos preferían caballos más firmes de boca para tener más libertad con la mano al llevar las riendas, porque si el caballo hubiese sido demasiado blando, quizás hubiera detenido su ímpetu", estimó.

"Este caballo también, en alguna crónica, mencionan que era de un poco mayor alzada que lo normal. Era un caballo probablemente de 1,46 ó 1,47 metros".

"Cuando se encarga a la Sociedad Nacional de Agricultura juntar caballos para la guerra, se pensaba que el ideal era 1,46 y a poco andar se dan cuenta los que estaban encargados de la recolección como la SNA sociedad nacional de agricultura y entre otros el autor de los apuntes que llevaron a escribir el libro 'Un Veterano de Tres Guerras', José Miguel Varela, que fue encomendado por el Ejército para la compra de los caballos, y él encuentra mucha dificultad para encontrar caballos chilenos de 1,46; entonces. el Ejército acepta bajarlo hasta 1,43 y por eso es que tengo la sensación que el Caliboro era de los más grandes, y así se ve en la foto que existe", continuó.

"Equivocadamente en el libro de Uldaricio Prado aparece un boceto de la misma fotografía en que dice que es el caballo Diamante, pero la fotografía que existe es del caballo Caliboro", aclaró Marco Antonio Barbosa.

En esa línea, con respecto a la crianza de este ejemplar, sostuvo que "tenemos una suerte tremenda de tener más información, la que proviene de don José Luis Pinochet, jurado y director de la Federación de Criadores de Caballos Raza Chilena: 'Mi bisabuelo compitió en riendas en un encuentro criollista para el Cuarto Centenario del Descubrimiento de América en la ciudad de Concepción, en 1892. En esa ocasión, mi bisabuelo Horacio Pinochet ganó el segundo premio. Según contaba, el primer premio lo obtuvo un señor de apellido Manzano, que era de la Hacienda Caliboro en la Provincia de Linares. Y ese señor Manzano, contaba orgulloso, el caballo Caliboro del general Baquedano era justamente criado en ese campo por su familia'".

"Podemos deducir por un relato directo que el caballo Caliboro era criado en la Hacienda Caliboro de Linares. Eran dos campos vecinos, probablemente pudo ser un regalo que le hizo el vecino al general Baquedano. Ambos caballos venían de esa región, lo tenemos uno sobre seguro y el otro, creo que para toda lógica, que el caballo Diamante era criado por el general Baquedano", afirmó el dirigente de los criadores.

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Los caballos chilenos brillaron en la Guerra del Pacífico

Marco Antonio Barbosa también aprovechó la contingencia en la cual se comenzó a hablar acerca de los caballos militares de la Guerra del Pacífico para comentar la importancia que tuvo la raza chilena en esta campaña castrense.

"Un documento aparte de lo que podemos encontrar en el libro de don Uldaricio Prado, y uno de los mejores documentos que me ha tocado leer sobre guerra, que ronda en el tema del caballo chileno es ‘Un Veterano de Tres Guerras’ de Guillermo Parvex, sobre la vida y experiencia de José Miguel Varela en la Guerra del Pacífico y otros eventos, como la Campaña de la Araucanía y la Revolución del '91, donde las tres guerras estuvo bajo las órdenes de mi bisabuelo –Orozimbo Barbosa-".

"Una cosa interesante es que también. aparte de estos cronistas, tenemos algunos autores internacionales. Un título que se llama 'La Guerra del Pacífico', escrito por el belga Charles Varigny, donde concluye este cronista europeo que en la guerra, un porcentaje importante del triunfo se debe al caballo chileno", expuso.

"Tenemos otro libro de otro europeo, un capitán de navío francés, Eugène Marie Le Léon, 'Recuerdos de una Misión en el Ejército Chileno' en que también menciona la tremenda importancia del caballo chileno en la Guerra del Pacífico y le da un valor en el triunfo. A esas alturas de nuestra historia equina, por llamarla, ya existían en Chile algunas razas exóticas, europeas, que ocupaban los militares normalmente, pero estos caballos no se adaptaron a las condiciones y jornadas de la campaña del desierto, por lo tanto el Ejército se volcó solamente a caballos chilenos", aseveró.

"Guillermo Parvex en el libro ‘'Un Veterano de Tres Guerras' cita un comentario de José Miguel Varela que dice: 'Al iniciarse el conflicto existían aproximadamente 1.000 a 1.500 ejemplares de dotación del Ejército, pero el crecimiento exponencial que debió experimentarse para enfrentar la guerra llevó a la adquisición de unos 10.000 caballos en el curso de toda la guerra. Fueron seleccionados en fundos y haciendas de la zona central y centro sur de Chile y según las características fueron destinados a monta o tiro. Todos ellos correspondían a la raza que hoy conocemos como caballo chileno. Los principales centros proveedores de estos nobles sacrificados corceles fueron Melipilla, Los Angeles, Chillán, San Felipe, La Dehesa, Talca y Rancagua'".

"Pero el caballo no solo eran visto por sus jinetes como una herramienta, la dureza del combate y el escenario en que se desarrollaban las campañas generó un fuerte lazo emocional entre el jinete y su corcel. Eso es comentado en el libro de con Guillermo Parvex", citó Barbosa.

Para cerrar, complementó que "el caballo chileno que conocemos es tan multifacético y es bueno recordar la importancia que tuvo en la campaña del desierto, no solo en la del '79, sino antes también en la Guerra contra la Confederación Perú-Boliviana, donde el Ejército Chileno viajó a Perú defender la Independencia de ese pais, y que curiosamente los caballos que llevaron quedaron en Perú por el alto costo de traerlos de vuelta, quedaron en Perú y pasaron a ser la crianza del caballo militar peruano, que 30 ó 40 años más tarde se enfrentó al Ejército Chileno".

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