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Crianza en familia, la linda historia del As de Oro

Autor: Caballoyrodeo.cl
Su propietario, Iván Merino Márquez contó su amor por el Caballo Chileno.

Por Julio Fernández Concha

La crianza del caballo chileno es para muchos un hobby y otros lo viven como un sistema de vida familiar, que lo disfrutan a concho, pero todos con esfuerzo, responsabilidad, paciencia y gran amor por el caballo.

Algunos lo ven como muy lejano cuando aún son estudiantes, pero con el paso de los años, cuando ya han consolidado su familia y situación económica, dan pasos para lograr cumplir un sueño, tener su propio criadero.

Este es el caso del Criadero As de Oro, de propiedad de Iván Merino Márquez, ubicado en Parcela Betania, kilometro 6, camino a Cato, quien comenzó a formar su familia y en forma paralela el criadero, en el año 1974, como narró con una mezcla de nostalgia y emoción.

"Yo desde corta edad, 10 años, iba al fundo La Colonia de Oscar Robert, a andar a caballo. Lo vi correr a él y su hermano, a los hermanos Yaconi, a los hermanos Bustamante… qué linda época. Nuestro criadero es algo familiar, de la familia Merino Meza. Lo fundé el mismo año que me casé, en 1974. El primer ejemplar de mi criadero fue la yegua Atenita (Esforzado-Chicharrón y Atenada) y con ella comencé la crianza. Era un anhelo que tuve desde siempre, pero ese año ya era profesional, estaba trabajando, por lo que ya podía tomar mis propias determinaciones. Soñaba con tener mi criadero para el futuro hogar mío, para mis hijos", contó.

"Esa (Atenita) fue la yegua base, luego vinieron machos y hembras. Las hembras las reproduje con el potro Regalito, un potro extraordinario, dueño de una linda historia", agregó, para relatarla a continuación.

"Don Hernán Figueroa (Q.E.P.D.) hizo un negocio y recibió cuatro yeguas. Una de ellas, madre del potro, en un descuido salió al camino y fue atropellada, quedando la cría viva. Ese era el Regalito, un potro que a muy corta edad quedó huérfano. Yo me lo llevé de siete días al campo y mi madre lo crió con leche en mamadera. Cuando tuvo cinco años corrió en San Carlos con el Esperando. El Regalito nos dejó muy buenos vientres, que son los que conservo hasta este minuto. Posteriormente compré otro potro, El Pirata (Chubasco y Batreya Batro)", repasó.

"El Regalito fue tan fabuloso, que en 1986 marcó 26 puntos en una serie. Los caballos nuestros fueron los primeros que pisaron la Monumental de San Carlos, en una collera del Criadero As de Oro y Nahueltoro, corriendo con don Quelo Dinamarca. El Regalito era extra, pero se puso muy difícil y hubo que castrarlo; afortunadamente me había dejado descendencia. Ese mismo año lo vendí, llegó a Rancagua y ganó la Serie Caballos, terminando en Salamanca. Ahí se retiró, con un lindo homenaje cuando murió. Gracias a él tengo grandes amigos con los cuales aún mantengo contacto. Su línea de sangre es una incógnita; unos dicen que era Rotoso, otros que era Zorrero (Contador-Junco), un potro famoso que había en Los Angeles. Nunca supimos su verdadera línea de sangre", añadió.

Con respecto a lo que reproduce actualmente, expresó: "Estamos reproduciendo al Loma Suave Vigor (Intutible-Rotoso y Piguchén Que Chica) en la Deidania (hija de la Horquilla), una de las buenas yeguas de Chile. Es un potro que compramos de cuatro años. También hemos comprado montas, teniendo la línea Custodio, Remehue, Qué Pinta, línea Colibrí. Tenemos al Estar Acampao, que es hijo del Qué Pinta en una hija del Esquinazo, todos en los vientres que dejó el Regalito. También hay línea Canteado, Escándalo, ya que hoy hay mayor acceso a estas líneas, lo que nos ha permitido hacerlo".

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Criar, arreglar y correr sus propios caballos, es algo a lo que se refiere con mucha emoción.

"Es el mayor orgullo que tiene nuestro criadero, porque nuestra participación deportiva es totalmente familiar. Yo he cumplido metas, sueños de toda una vida, formar un criadero, formar un hogar, tomé los potros, busqué las yeguas, recibí los potrillos, los amansé, los trabajé, los corrí y los preparé para mis hijos. Paralelo a eso formé un hogar con mi esposa, educamos nuestros hijos, ellos crecieron y cumplimos el sueño de todo corralero, llegar a Rancagua, con nuestros caballos, con la Rebuscada y Vigor, hace tres años; con nuestros recursos y con el mínimo de costos, porque siempre hemos trabajado nosotros los caballos. Puedo decir que me siento muy satisfecho, espero que Dios me dé muchos años de vida para ver correr a mis nietos, Iván y Vicente, esa es mi próxima meta", afirmó.

Hay que destacar que en los rodeos siempre se le ve disfrutando las corridas con su familia, a lo que él acotó: "Todavía privilegiamos la familia, corriendo nosotros nuestros caballos. Creo que nunca nos profesionalizaremos, no sé cómo serán los caminos más adelante, estos cambian, pero hoy día nuestra tradición es familiar. Estamos conscientes que no tenemos grandes cosas, no tenemos el mejor criadero, pretendemos siempre mejorar; pero sí nos sentimos orgullosos de haber llegado al Nacional, algo muy relevante. Nunca pensé que podría disfrutar viendo correr mis caballos en Rancagua".

También contó el éxito de una collera de sus productos que fue vendida. "Hace tres años atrás, caballos de mi criadero fueron campeones de Chile en la Fenaro, el Rotosito y Amanecer", recordó.

El Criadero As de Oro tiene en estos momentos 65 ejemplares, sobre lo cual dijo que "hemos tratado de racionalizar en la medida que podamos, porque no tenemos mucha extensión, es demasiado. Tenemos que racionalizar por costos, espacios, tiempo; cuesta, porque uno sueña que todos son buenos y estamos esperando, pero tendremos que hacerlo".

"En este momento me estoy preocupando de darle una continuidad deportiva al criadero. Mis hijos este año tienen una collera firme de caballos, de yeguas, más potros, y preparando dos colleras más. Entonces ahí uno como se va quedando con algunos productos. Además, hemos incorporado muy buenas montas, la última natural del Custodio, en un vientre de una yegua nuestra; además tenemos crías del Vigor, que están en trabajo y han salido muy buenas, muy mansas. Este año hemos vendido varios vientres", agregó.

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Merino contó que el trabajo que él realiza se ve complementado por sus hijos. "El arreglo lo hago yo, pero todo lo demás lo realizan mis hijos. Ellos van viendo en el trabajo cómo avanzan los caballos, lo que les falta, los corren suavemente, se sueltan, van evaluando de un año para otro; tenemos otros sueltos para la temporada que viene. Todos tenemos orígenes campesinos y eso nos hace más llevadero el trabajo. Mi madre me enseñó muchas cosas de los caballos y con mi padre aprendí gran parte y son cosas fundamentales", señaló.

"Uno tiene que perfeccionarse y estudiar permanentemente. El trabajo del caballo no es una cosa bruta, hay que estudiarlo. He participado en muchos cursos de arreglo de caballos, de adiestramiento, en la Rienda Internacional gracias a mi amigo Gastón May, con buenos maestros y realmente uno progresa conociendo la naturaleza de un caballo. El arreglo del caballo es técnica, arte y algo científico por la naturaleza del caballo. Cuando iniciamos el criadero no existían los adelantos de ahora, por ejemplo el tema dental del caballo es muy delicado y caro, por lo que hice un curso en el Hipódromo en Santiago y compré las herramientas necesarias. También hice curso de herraje", continuó.

"Nuestro criadero por estar cerca de la clínica de la Universidad de Concepción, es sede, y todos los años el profesor de la carrera de veterinaria trae a sus alumnos a hacer cosas prácticas, de reproducción y de caballos. Mi criadero está a su disposición, así contribuimos a la formación académica de los futuros veterinarios", completó.

El Criadero As de Oro tiene una historia familiar que ha ido cumpliendo paso a paso lo trazado, que cada fin de semana se hace presente en las medialunas disfrutando plenamente ver correr sus caballos, y que con mucha emoción sus integrantes disfrutaron la llegada al Nacional.

"Haber llegado a Rancagua es un gran estímulo, que motiva a seguir por la misma senda", concluyó Iván Merino.

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