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Ramón Gallego, el desafío de criar en el norte

Autor: Héctor Uribe Delgado
El dueño del Criadero Cedro del Líbano fue parte de la sección de las Asociaciones en el Anuario de los Criadores de 2019.

- Reportaje recopilado de la sección de las Asociaciones del Anuario de la Federación Criadores de Caballos Raza Chilena de 2019.

Para nadie es un misterio que en las zonas extremas de nuestro país la aventura de la crianza del Caballo Chileno plantea muchos desafíos para quienes se atreven. Es el caso de don Ramón Gallegos Riff, quien hace ya más de 20 años se encarga de hacer patria en Atacama, donde los obstáculos que pone el clima no hacen mella en su amor por las tradiciones con el Criadero Cedro del Líbano.

"Yo comencé hace unos 20 años a criar, y esto viene de cuando yo era niño, porque a mí siempre me han gustado los caballos. Con mi padre, Ramón Gallegos Carrasco, empezamos a criar con una yegua que se llamaba Almendra, que venía con una lesión, y que la dejamos para sacarle crías. Después pude comprar otros caballos y gracias a Dios he tenido varios caballos criados por mí, e incluso pude llegar a los Clasificatorios hace un par de años con una yegua mía", contó Gallego en relación a la Desordenada.

Pero no ha sido fácil. Y es que la escasez de agua hace que el sacrificio sea mayor. "Para acá es harto difícil la crianza, cuesta mucho, el costo de tener buenos caballos es de años porque no tenemos arregladores. Tuve un amigo que me ayudó harto, David Rojas, que me sacó caballos. También hubo gente del sur que me ha echado una manito: Raúl Arraño, Patricio Villarroel, don Marcelo Morales, don Fernando Morales, y ellos me han ayudado a mejorar lo que tenemos acá", dijo.

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"Aquí en Atacama un fardo de pasto es mucho más caro que en el sur, entonces, para mantener un animal encerrado desde que nazca hasta sacarlo a correr es un precio enorme, es un sacrificio grande. Es un vicio muy bonito, sí, pero es el único que tengo, así es que lo disfruto mucho", añadió.

Sobre las sangres que tiene, Gallegos contó que tiene Pocoa, Rotoso y Bellaco. También algo de Santa Isabel con hijos del Atorao y el Satanás.

De cara a lo que viene, el criador se ilusiona con llegar a los Clasificatorios junto a su hijo Ignacio y con una pareja de caballos criados.

"La esperanza es llegar con mi hijo lo más lejos que se pueda, porque hoy en día estamos corriendo juntos y le hemos hecho empeño de mantener caballos de buenas sangres", contó.

"Es difícil tener las tres B, como se dice, cuesta, pero de apoco se va a haciendo. Sabemos que no es de la noche a la mañana, porque ya para estar donde estamos ahora costó harto", explicó Gallegos, quien confiesa ser un autodidacta en lo que concierne a la crianza.

"He ido observando, preguntando harto, siendo un poquito intruso. Voy leyendo cuando estoy un poquito aburrido, pesco mis anuarios y voy viendo lo que me gusta", completa el criador nortino, quien espera que El Cedro del Líbano siga siendo la pasión de su hijo.

"Es un orgullo correr con él. Todos los padres quisieran correr con el hijo porque es algo muy emocionante y sobre todo poder correr la Serie de Criaderos con caballos que son de uno", finaliza.

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