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Campeonato Nacional de Rodeo 1977

En este clásico revise todos los acontecimientos del Campeonato Nacional de 1977. En esta primera parte recordamos las series de sexo.

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Imprimir Guardar PDF Enviar Autor: fecha: Viernes 1 de octubre de 2004
Cardemil y Fuentes resultarían terceros en la emocionante final de 1977    Fuente: Anuario Fedración del Rodeo Chileno 1977 Comentarios en torno al Campeonato Nacional 1977

Las impresiones que va dejando el desarrollo de la temporada oficial debieran ser escritas a medida que van generándose, tanto aquellas observadas desde un punto de vista personal, como otras muchas derivadas de los múltiples comentarios, que van suscitándose a través de su desarrollo y que hoy días, seis meses más tarde, se han un tanto diluido. Sin embargo, posiblemente subsistan aún ciertas apreciaciones demasiado generalizadas y casi unánimemente compartidas entre los entendidos.

Por ejemplo, al analizar la temporada recién pasada, debemos llegar ala siguiente conclusión: las colleras de potros eran las que más se habían destacado, hecho que naturalmente y en gran medida alegraba a los verdaderos aficionados, cuya máxima aspiración es ver prolongada y asegurada en el futuro la calidad del caballo vaquero.

La pareja campeona del año anterior: Placer y Angamos, de González-Vergara, al no actuar hasta el final de la temporada, contribuyó a mantener la incógnita, suponiéndose que el champion recaería, más o menos, en las siguientes parejas: Borracho y Vespertino de Parot-Tamayo; Pial y Amanecido de Angulo-Teuber; Estribillo y Vistazo de Schwalm-Domínguez; Quitapena y Terciopelo, de Cortés-Bustamente; El Huila y Zapateado de Correa-Lamoliatte.

Es de considerar que durante la temporada todos estos potros habían tenido no sólo una repetida buena actuación, sino que además se habían distinguido en diversos rodeos, con carreras de alto puntaje.

Así se llegó al Campeonato Nacional. Incluso, algunos hablaban de otras colleras fuera de aquellas con mayor opción ya mencionadas, basándose no tanto en sus recientes actuaciones, como en la calidad misma de los jinetes que las conformaban y de cuyo desempeño podía esperarse un sorprendente resultado. No pocos comentaban: ¨No se descuiden con don Ramo; tiene mucha clase¨: o bien: ¨la collera del año pasado es muy buena¨.

Además, como el ganado a correrse era de una misma crianza, de un mismo tipo y peso, estamos en condiciones de poder hacer una comparación de lo que fue la actuación de una serie respecto a otras. Para ello, aplicaremos un sistema especial, en el cual consideraremos como carrera destacada toda aquella que hay obtenido un mínimo de cuatro puntos que en una carrera sin faltas significa una gran atajada de un de un caballo o por lo menos dos tajadas de paleta.

Serie de Caballos                       

Primero tenemos la primera Serie de Caballos, que fue corrida por 31 colleras. De estas 21 habían completado durante la temporada 22 puntos.

Fue una serie de baja calidad técnica. Es lo que puede deducirse y vamos a demostrar tras un breve recuento. En el primer animal, sólo llegaron a registrarse seis carreras destacadas, una sola con seis puntos y el resto con cuatro o más. Un segundo animal con tres carreras; una de ellas con un puntaje de ocho. En el tercera animal se hizo más evidente la baja calidad aludida al contar con una sola carrera, que fue de ocho puntos, cómputo que vino a mejorarse en el cuarto animal, que contó con dos carreras de nueve y cinco puntos, respectivamente.     

No quisiéramos pecar de duros y en el deseo de explicarnos el por qué de tan bajo rendimiento, vamos a detenernos en algunas consideraciones. Por experiencia, creemos que durante la primera prueba, el estado de ánimo de los jinetes es de gran tensión y nerviosismo, que sólo va apaciguándose a lo largo del rodeo en sus diversas series. Sólo entonces, hombres y animales llegan a sobreponerse y pasan a actuar con mayor dominio de sus aptitudes y cualidades. En una palabra, es cuando llegan a sentirse más dueños de sí. Al menos ese es nuestro parecer.        

En esta serie destacan nítidamente Desiderio y Guariquenque, de Parot y Tamayo, llegando a ubicarse en un primer lugar con 24 puntos, obteniéndolos prácticamente en tres animales, ya que en el segundo animal sólo se adjudicaron un débil punto.

Para los efectos de comparación que nos propusiéramos, veremos que los resultados fueron los siguientes:

Primer Lugar: Parot-Tamayo, en  Desiderio y Guariqueque con 24 puntos.

Segundo Lugar: Quera-Cáceres, en Limonero y Halcón con 17 puntos.

Tercer Lugar: Valderrama-Urzúa, en Regalón y Rigor con 13 puntos.

Cuarto Lugar: Cardemil-Cardemil, en Temo y Chambao con 11 puntos.  

Es decir, y según el sistema propuesto, se trataría de una serie de 65 puntos.

Serie de Yeguas

En ella participaron 15 colleras; diez con 22 puntos. Una serie discreta y, curiosamente, mejor que la de caballos. Para el primer animal se contó con cinco carreras destacadas, pero una sola de ellas con un cómputo de ocho. Para el segundo animal, tres carreras: dos de seis y una de cinco. El tercer novillo tuvo igual número de carreras apreciables de cinco y cuatro puntos, respectivamente.

Los resultados de la serie fueron los siguientes:

Primer Lugar: Fuentes-Bustamante, en Perla y Candelaria con 24 puntos.

Segundo Lugar: Cardemil-Fuentes, en Burlesca y Nutria con 18 puntos.

Tercer Lugar: Cardemil-Valderrama, en Indalecia y Suertera con 18 puntos.

Cuarto Lugar: Lasserre-González, en Zarpa y Regalona con 17 puntos.

 Jorge Lasserre terminaría cuarto en la serie de yeguas

 El conjunto de estas primeras cuatro colleras llegó a totalizar 77 puntos.

La actuación de la collera ganadora fue muy buena, con carreras muy parejas, que mostraron el notable progreso alcanzado por Alejandro Fuentes, quien, como jinete, pudo al fina sacarle provecho a la bonita yegua Candelaria.

Serie de potros

Ella fue integrada por 17 colleras. Catorce con 22 puntos. La actuación de esta serie es siempre la que el público espera con mayor expectación, y la que mejor logra aunar el interés de la afición, que para el Campeonato Nacional recién pasado era aún mayor, ya que, como dijéramos al comienzo de este comentario, se sabia el brillante desempeño que los potros venían cumpliendo esta temporada.

Fue una serie espectacular, pero dispareja. El resultado final no logró reflejar, mejor dicho, no estuvo a la altura de lo que hubiera llegado a ser de no mediado la torpe conducción a que fueron sometidos los potros Vistazo y Estribillo, a partir del tercer animal. 

En efecto, esta pareja, que en dos carreras y en los dos primeros animales obtuviera 18 puntos, quedó en punta, seguida por El Huila y Zapateado, que hasta el momento habían logrado acumular 14. A continuación, y con 14 puntos ambas, quedaron las colleras: Choclo y Llavero, Cachupín y Campesino, de Vergara-González y Mallea-Urrutia, respectivamente.

En estas circunstancias, sin necesidad alguna, fue cuando la collera aludida volvió a salir en busca de una carrera espectacular, fracasando rotundamente, ya que sólo lograron marcar un punto malo. Fue así como pudimos apreciar el error cometido por ambos jinetes.   

Ojalá dicho resultado sea un ejemplo, que no sólo a ellos les sirva de fructífera experiencia, sino que a todos nosotros, al demostrarnos que el nerviosismo es el gran peligro y, casi siempre, la única causa de muchas derrotas.

El primer animal de esta serie fue con cuatro buenas carreras; dos de ellas con nueve puntos y dos con ocho. De las cuatro colleras que corrieron el segundo animal, una de ellas alcanzó nueve puntos. Para el tercer animal, podemos hablar sólo de dos buenas carreras, una de ellas con cinco puntos. El cuarto animal contó con una carrera de seis puntos.

El resultado de la serie fue el siguiente:

Primer Lugar: Correa-Lamoliatte, en el Huila y Zapateado con 22 puntos.

Segundo Lugar: Schwalm-Domínguez, en Vistazo y Estribillo con 20 puntos.

Tercer Lugar: Vergara-González, en Llavero y Choclo con 15 puntos.

Cuarto Lugar: Mallea-Urrutia, en Cachupín y Campesino con 15 puntos.

 Campesino y Cachupín durante la serie de potros

Con su actuación en la Serie Potros , volvió a quedar en claro la indiscutible calidad de el Huila. Bastante atinada la conducción de su compañero: Zapateado. Por su parte,  Vistazo y Estribillo, pese a quedar relegados a un segundo término, lograron dejar una grata impresión, tanto en el público como entre los participantes, por el derroche que hicieron de sus sobradas aptitudes. Siguiendo nuestro sistema, diremos que fue una serie de setenta y un puntos.     

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