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Los Primeros Campeones de Chile: Una Historia de Auténticos Huasos (III)

Fin de este reportaje, que relata la historia de los hermanos Santos.

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Imprimir Guardar PDF Enviar Autor: fecha: Lunes 12 de mayo de 2003

 Por Luis Iván Muñoz

EL TRÍO LEGENDARIO

María Elena Pérez Harvey, de sólo 18 años, equitadora, campeona de natación, preciosa, alegre, hija y hermana de corraleros, había sido proclamada Reina del Rodeo y había recibido la corona de Carmencita Vergara Naretto, reina del Rodeo de la Primavera anterior.

En la caseta se instala el Jurado Oficial, integrado por don José Tagle Ruiz, don Ernesto Cuevas Lizama y don Edmundo Moller Bordeau.

 El capataz, don Manuel Rey Castillo, y su ayudante, Rudy Ojeda Vergara, hacen ingresar a las colleras que pasarán a la historia por ser las primeras que participarán en un Campeonato Nacional, y a la voz del Secretario, don Oscar Fernández...  'Ingresen a la medialuna los campeones de la ciudad de  ....................', y así van haciendo su entrada, una a una, las colleras de don:  Estanislao Anguita, Alberto Araya, Héctor Acevedo, Armando Araneda, Guillermo Aguirre, Pedro y Antonio Bartolomé, Galo Bustos, Luis Besa, Rudecindo Bustos, Arturo Costabal, Enrique Carrasco, Ernesto Cuevas, Gustavo Carrasco, Javiaer Correa, Pedro Cuevas, Ramón Carrasco, Vicente Caro, Armando Correa, Cupertino Cubillos, Manuel Castillo, Alberto Castillo, Ricardo De La Fuente, Raúl y Eduardo de Ramón, Gustavo Donoso, Pedro Espinoza, Ricardo Espinoza, Patricio Espinoza, Pedro Etchepare, Alberto Echenique, Luis Finlay, Tato Fariña, Agenor González, Gustavo Rey Gamonal, José Gutiérrez, Manuel Gajardo, Max Huidobro, Pedro Ibarra, Fernando Hurtado, Ricardo Letelier, Alfredo Luna, Juan Osorio, Máximo Larraín, Eduardo Larraín, Adolfo Luco, Andrés Lamoliatte, Carlos Labarca, Marcial Marambo, Francisco Moraga, Carlos Molina, Santiago Molina, Edmundo Moller, Alberto Marmolejo, Belarmino Ormeño, Roberto Palacios, Pedro Emilio Pérez, Ramón Pavez, Baltazar Puig, Humberto Pinochet, Ernesto Quiroga, Carlos Quintana, Roberto Ramírez, Gustavo Rivera, Alejo Rubio, Enrique Ruiz-Tagle, Mauricio Silva, Tito y Julio Santos, Ernesto Santos, José Tagle, Hernando Trivelli, René Urzúa, Juan Luis Urrutia, Eduardo Varela, Carlos Villagra y José Yauriela.

 Se correrán novillos de aproximadamente 500 kilos, largos, huesudos, de tipo cordillerano, algunos overos negros americanos, otros lagartos, todos ellos traídos desde Argentina, especialmente para este Champion de Champions.

 En el primer animal se ve que será difícil atajarlos y, de hecho, la mayoría de las colleras hacen puntos malos y sólo queda una collera con tres puntos buenos y, arrancados los campeones del rodeo de la mañana, Ernesto Santos y Pepe Gutiérrez, con ocho puntos buenos.

 En el segundo animal, va a la mano Ernesto Santos, que es más frío y calculador, escoge un novillo negro tapado, cuarterón, abueyado, lo corre chico para asegurar y suman seis puntos buenos.

 Al tercer animal, además de Ernesto Santos y Pepe Gutiérrez, entran con posibilidades de pelear el primer lugar, las colleras del Corral de Agenor González y René Urzúa, en las yeguas Cebollita y Pelagia, y en el potro Arrocito y el caballo Embeleco, todos hijos del potro Comunista, los hermanos Tito y Julio Santos en Clarín y Ajiaco y También en sus yeguas negras Parka y Pulsera, la Comunidad Darío Pavez en Prestigio y Pichanguero, y Fernando del Real en la Verbena, una yegua flor de cardo, rabiosa, pero extraordinariamente buena, que en el Rodeo de la Primavera anterior, perdió el Champion en una espectacular rodada de cinco metros antes de la última atajada.

 Al recordar el tercer animal, don Pepe Gutiérrez nos dice:  'palabra de honor que no alcanzamos a ponernos nerviosos, ni menos a darnos cuenta de lo que estábamos ganando.  En el tercer animal sabíamos que con un punto le empatábamos a don René Urzúa.  Nosotros corríamos al último porque éramos los ganadores del Rodeo de la ciudad.  Se corría con veinticinco novillos en el apiñadero,  el que se cebaba cuando llegaba a diez novillos.  Escogí un novillo cordillera, de pelo rosillo pardo.  Tito y Julio Santos estaban más nerviosos que nosotros, porque yo tenía fama de muy ponedor, no nos dejaban salir, '... ten cuidado Pepe, no la pongas de atrás', me decían ellos... 'dos veces nos impiden salir, a la tercera salimos y en la primera atajada le pongo tres, recuerde que en aquella época el puntaje por atajada era sólo de uno a tres.  Al terminar la carrera el jurado canta el resultado, seis puntos buenos, y nosotros con Ernesto Santos ya éramos los Primeros Campeones de Chile'.

 Segundos, en empate, quedaron Tito y Julio Santos, en Clarín y Ajiaco, y René Urzúa y Alberto Nano Ramírez, jinetes del corral de don Agenor González y del mismo René Urzúa, en las yeguas mulatas, Cebollita y Pelagia.

 No hay desempate sólo se premia a los ganadores del Primer Lugar.

 El público no quiere más, sólo aplaudir a sus campeones.  Un solo grito une a la Medialuna Gigante de Rancagua:  ¡SANTOS, SANTOS, SANTOS...!  Pepe Gutiérrez lo entiende, el público quería que ganaran sus favoritos, y él por esas cosas del destino había formado parte del equipo de este trío legendario de Hermanos Santos.

 En la euforia del triunfo nadie se percata del error de secretaría y aparece como ganadora y compañera del Bototo, la Chunga, y no la Vanidosa, que montada por Pepe Gutiérrez se había ganado el Champion de Rancagua en la mañana, y el Champion de los Champions de Chile, en la tarde.

DESPUÉS DEL TRIUNFO 

Tras el paseo con la Reina al anca, en el medio de la Medialuna, Ernesto Santos y Pepe Gutiérrez, bailan con la Reina del Primer Champion de Chile, señorita María Elena Pérez Harvey y la Reina del Rodeo de noviembre, señorita Carmencita Vergara Naretto.

 Julio era muy popular, tenía fama de gran bailador de cuecas.  Durante la comida de celebración en la misma noche, el público el pide que la baile con una de las Hermanas Loyola, integrante del conjunto que había animado los tres días de rodeo.  Tito, también sale al ruedo, baila con otra de las integrantes del conjunto, y la fiesta dura hasta el día siguiente.

 Agradecidos de Rancagua, de su público y de todos los corraleros de Chile que se habían dado cita para este Primer Campeonato Nacional, se vuelven a Temuco, Pepe Gutiérrez, Tito y Julio Santos.

 Ernesto, enamorado de Suki Pérez, la Reina del Rodeo, se queda para agradecer las manifestaciones que la ciudad de Rancagua ha preparado para los ganadores.  El martes lo acompaña la Reina a un gran almuerzo y festejos que en su honor organiza la Feria Regional, donde el público de pie los recibe con un aplauso cerrado.  El miércoles paseo a las Termas de Cauquenes para que el Campeón se bañe en la misma tina que lo había hecho el Libertador Bernardo O'Higgins, y en la noche una comida ofrecida a todos los corraleros por el dueño del Fundo vecino a las Termas, don Pedro Emilio Pérez Arroz, padre de la Reina.  El jueves la ciudad de Rancagua lo premia en una ceremonia que se lleva a efecto en el Teatro Apolo de la ciudad y el viernes lo reciben las autoridades en la Municipalidad para entregarle los galardones en una ceremonia oficial, a la que concurren los agricultores de la región y donde, por cierto, el Campeón aparece acompañado por su Reina, Suki Pérez.

 Esa oche, y como despedida, Ernesto Santos ofrece, en el Club Social de la calle Campos, una comida de agradecimiento a sus amigos, a la que asisten cuarenta matrimonios.  Al ir a pagar la cuenta, el concesionario le señala que ésta ya ha sido pagada por los Rancagüinos.

 Ernesto Santos no acepta volver a Temuco sin antes cumplir con el deseo de retribuir a sus amigos.  Se retrasa el viaje un día, y el sábado sí tiene la oportunidad de agradecer y festejar con una comida a los mismos cuarenta matrimonios.  Para que la Reina no tenga que tocar el piano, y pueda bailar con el Campeón, su amigo Juan Undurraga, consigue una orquesta y la fiesta dura hasta muy avanzado el día siguiente.

 Sólo el domingo, a las diez de la noche, puede tomar el tren en la estación de Rancagua, ahora sí, puede dormir, será un viaje muy distinto al del año anterior.  Ahora soñará con el triunfo y con su reina...

 Nota del Autor:  Cuando por especial encargo del Directorio de la Federación del Rodeo Chileno, la señora Isabel Derviniadis, Editora General de esta Revista, me solicitó hiciera una investigación y escribiera un artículo sobre los Primeros Campeones de Chile, recibí el encargo con profunda alegría.

 Hace algunos años, corriendo con mi amigo Felipe Bunster, en Villarrica, pude observar que don Julio Santos Fernández, quien corría con su hijo Julio, tenía las botas amarradas a la montura.  Sus piernas ya no tenían el vigor necesario para afirmarlo, pero seguía participando con la misma fuerza y garra con que lo había hecho a lo largo de toda su vida.

 Quiso Dios que esa serie la ganáramos con mi compañero.  Al llamado del Secretario, para recibir nuestro Premio, tomé el mío y se lo fui a entregar a don Julio 'los premios son para los campeones.  Este es suyo don Julio'.  Lo recibió, me dio un abrazo.  Así lo conocí.  Desde entonces fuimos grandes amigos.

 Al saber que se escribiría este artículo, contento y agradecido con la Federación del Rodeo Chileno, que recordaba a sus pioneros, don julio colaboró activamente para revivir aquellos gratos momentos. 

 Don Julio Santos Fernández falleció en Temuco, el sábado 12 de julio de 1997.

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