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¿ Qué Vale Más: Orillado o Encanchado ?

Sin duda que los estilos gravitan considerablemente a la hora de evaluar, o pagar, una atajada. La técnica de correr 'encanchado', se ha convertido en una gran herramienta, otorgándole al arreador una importancia aún mayor a la que poseía antiguamente, cu

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Imprimir Guardar PDF Enviar Autor: fecha: Lunes 28 de abril de 2003

Por Vicente Pérez A.

El handicap, o la ventaja de correr encanchado, es enorme respecto de hacerlo orillado, pues de esta forma el caballo que va a la mano debe poseer un gran arreglo, mayor velocidad y desplazamiento en las patas para poder atravesarse desde la línea de postura. Respecto de dicha línea (ya cambiada por los técnicos en algunas oportunidades) han existido variadas discusiones. Incluso algunos la culpan de los accidentes ocurridos debido a la gran exigencia que provoca llegar con el manco puesto buscando que 'le paguen la atajada', y en estos nuevos tiempos, cada vez son menos los que corren a la antigua pues el reglamento los obliga a 'buscarle el acomodo' a las circunstancias.

    ORILLADO O ENCANCHADO  

Se trata, sin duda, de dos estilos muy diferentes, fundamentados más allá de cuestiones reglamentarias o de criterios de los jurados.

Digamos, como premisa, que a un caballo que no está debidamente arreglado le será siempre más difícil desplazarse cerca de los palos que lejos de éstos. Igualmente, un caballo sacado a la rápida y bueno para atajar se acomodará, indudablemente, a moverse más adentro por la cancha que cerca  de las quinchas.

 Alvariño y Navarro corriendo un toro por el medio.

No obstante, de ningún modo queremos establecer que los caballos por correr encanchados son más brutos o menos diestros. Porque sólo la acción de arrastrar el toro hacia las banderas, un caballo torpe tomará una dirección distinta  a la que le está comunicando su jinete.

Además el correr encanchado posee dificultades importantes en el arreo y sólo podrán hacerlo quienes trabajen junto a sus caballos y que poseen habilidades extraordinarias para sincronizar todos los factores en juego en esta disciplina.

Decíamos que trata de dos estilos diferentes no por circunstancias puntuales, sino por cuestión más de fondo. Una de estas diferencias es geográfica: en el centro/norte los caballos requieren más trabajo, más paciencia y dedicación por el problema del ganado; en el sur, un caballo que todavía no ha madurado y se le pone en el toro y si demuestra tener pegada, va de inmediato a la medialuna.

 Este mismo caballo, por carecer de un tiempo suficiente de arreglo, tendrá serias dificultades 'acaso imposibilidades' para correr orillado, circunstancia que queda de manifiesto cuando los sureños vienen a correr por 'estos lares' y sufren cuando el huacho les hace una 'cachaña' y ellos pasan de largo cosechando varios puntos malos.

Si al revés, los 'nortinos' (de Los Ángeles al norte) van al sur, generalmente vuelven con los bolsillos llenos de puntos y comentando 'el buen ganado que se corre por allá'.

 Encanchando el novillo a velocidad.

Otro punto clave en este análisis es el de los gustos. Hay jinetes habituados a un estilo y otro acostumbrados al opuesto y no cambiarán nunca.

El arreo es una materia trascendental en la diferencia entre ambos (Hugo Navarro era un artista en el arreo). Orillado, el jinete de la mano de atrás se sitúa en una posición posterior a la del toro, con las misiones claras de evitar que éste se vuelva, de estimularlo a que corra y no se detenga y a empujar el manco en las banderas en el momento en que su compañero da el pullazo por fuera para atajar.

Encanchado, la situación es diferente, al punto que el arreador pasa a desempeñar un rol clave, determinante, en el desenlace de la carrera. El de la mano de atrás se ubica paralelo al toro, estimula al huacho poniéndole el estribo entre las patas o dándole golpes imperceptibles con la espuela de adentro en las costillas. El caballo con el anca va empujando al novillo hacia afuera, contra el caballo de la mano de adelante. 

Este estilo de arreo lo patentaron Juan Carlos Loaiza y el 'Queño' Mendoza. El arreador se mete por dentro casi hasta los cachos del toro y hace presión contra éste motivando la oposición de dos fuerzas, ya que la otra, hacia adentro, la hace el compañero.

Este tipo de arreo tiene el riesgo de una tijera, de ahí que sólo es posible en novillos sureños que son corredores y que apenas salen del apiñadero y ven la cancha se lanzan a correr. En caso de que el toro llegue a detenerse, es tan grande la sincronización y el trabajo previo de ambos, que vuelven instantáneamente en semicírculo, uno hacia adentro y el otro hacia afuera y retoman velozmente sus posiciones frente al toro.

¿ ES MÁS FÁCIL ENCANCHADO ?

La mayoría de los corredores sostienen derechamente que sí. Aseguran que el caballo va más descansado. Auque su postura es más atravesada, le va cayendo en el lomo al toro y enfrentando a las banderas su misión es la de empujar y pegar. En cambio, una carrera orillada produce un abrupto cambio de ritmo en el caballo al momento de atajar.

Nos explicamos. Caballos y toro se desplazan, por ejemplo, a 30 kilómetros por hora. Pero al momento  de la atajada, surge espontáneamente la buscada y ésta conlleva a frenar el caballo y apretar al novillo en la zona que se desea. Pero en ese lapso, el novillo ha pasado entero o parte de él.

 Corriendo por la orilla.

Frente a esa situación deben resolver el jinete y su cabalgadura. De ahí que para este estilo se exija un caballo tremendamente arreglado y un jinete de excelentes condiciones. Quizás si el ejemplo de mayor eficiencia en este estilo lo constituya Guillermo Barra. El 'Memo' es un maestro en no darle luz al toro; lo lleva de los cachos, lo va tanteando y realiza un movimiento velocísimo frente a las banderas para dejarle pasar y darle al toro con un golpe seco, que lo frena en el acto.

Otros jinetes muy hábiles para correr orillado, a la antigua, son 'Oco' Guzmán, 'Chiqui' Navarro y 'Galo' Bustamante, los hermanos González y los hermanos Salazar, Gastón y Pedro Pablo que tuvieron gran actuación en la final, todos eximios arregladores que optimizan los caballos hechos por ellos mismos. Los conocen a la perfección y su dominio sobre ellos es total. 'Oco' y 'Galo' corren de la paleta y al llegar a las banderas hacen una especie de pequeña abertura- que no es abertura digna de castigo y también da un golpe seco.

Juan Carlos Loaiza y Lalo Tamayo acaso son maestros en este otro estilo, al igual que Marcelo Rivas que le 'brinda' el toro a su compañero, José Luis Meier permitiendo su lucimiento e indudable efectividad. En cambio, el actual número uno, Camilo Padilla, se desenvuelve bien en los estilos, aunque por el modo de arreo de su compañero Sebastián Walker, no puede irse muy lejos de los palos. Pero no hace mucho, en un rodeo de Los Lagos, con otro compañero y en una yegua sólo regular, el toro que se le presentó para correrlo encanchado y fue un espectáculo verlo colgándolo.

Orillado, en cambio, corre chiquitito y deja pasar el novillo en la atajada para azotarlo.

Decíamos que cada estilo es adaptable a las características y gusto de los jinetes. Ejemplos :  Adán Urbano hace todo el trabajo él solo en la cancha, no le gusta que le arreen ni que le griten al toro -, en tanto Alejandro Laoiza es maestro en darle el empujón justo al huacho para que el compañero marque.

Para los ojos del jurado, un radio más amplio de recorrido, en cambio el encanchado acorta su trayectoria y, por ende,  la relación óptica/línea de postura es diferente. Además, en el orillado es más fácil que el jurado dé respada o caballo derecho.

 El encachado ofrece la seguridad que en la arrastrada hacia las banderas el caballo va trabajando con sus dos pechos.

Antiguamente, en el acto de empujar, el novillo rebotaba y los jurados castigaban aberturas. Pero se estableció claramente que es algo natural que al llevarse al toro hacia la atajada se produzcan mínimas aberturas, justamente por la acción de la cabalgadura. Esto no se castiga.

 Por último, es necesario destacar la importancia clave que tiene el arreo en la corrida encachada, en especial en el método utilizado por Juan Carlos Loaiza y Eduardo Tamayo, verdaderos artífices de este estilo.

El arreador va presionado sobre el otro y esa presión tiene que ser constante, porque al menor afloje, el huacho deja de sentir esa sensación y se produce de inmediato la abertura, con lo cual el caballo que va a la mano queda despegado y seguro que lo castigarán.  

En torno a los novillos, los huachos firmes son aptos para correrlos encanchados, pero definitivamente no depende del toro la diferencia de estilos. Aunque es imposible encanchar una vaquilla o un torito de los que, por ejemplo, se corren con frecuencia en el territorio de Santiago, lo concreto es que se trata de un hábito, de una costumbre, con la cual los jinetes se sienten más cómodos y más a gusto, dependiendo de ellos y de los caballos.

 Pedro Pablo Salazar marcandole a un novillo orillado.

Incluso, hay casos de corredores que han cambiado de estilo para un rodeo y les  ha costado casi un mes que los caballos recuperen su postura. En otras, los caballos se 'guatean' al correrlos orillados.

Orillado o encanchado, esa es la opción que deberán tomar los que buscan llegar arriba. Los jurados, en tanto, siguen afinando el ojo y criterio para mantener una línea común a la hora de jurar.

¿ Será eso posible ? Sin duda que es difícil pues para quienes alguna vez hemos 'aporreado' a un toro, sabemos que correr orillado tiene mucho más valor que hacerlo por el medio, al estilo de la paleteada argentina.

¿ Será que la modernidad nos está cambiando también el rodeo... ?

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